Miedo al contagio, ¿sabes cómo afrontarlo?

El miedo al contagio derivado de la situación que estamos viviendo es uno de los mayores frenos a la hora de disfrutar de la tan esperada nueva normalidad.
Surge cuando la persona tiene miedo a contagiarse y esto le provoca estados de ansiedad o nerviosismo que le limitan en su vida diaria. Quien lo sufre evita realizar salidas, evita el contacto con familiares y amigos o, tras haber tenido contacto, pasa unos días con mayores niveles de malestar. Si alguien llega a casa, le genera incomodidad, y puede llegar a elaborar unos protocolos estrictos que le hacen sentirse más seguro. Cuando sale a la calle, lo hace con ansiedad y está muy pendiente de las distancias, de no tocar nada, es probable que no quiera ir a bares ni a lugares en los que pueda haber grupos de personas. Todo esto puede retroalimentar el mismo miedo y aumentar síntomas ansiosos, depresivos o problemas de sueño.

¿Por qué ocurre?

Es probable que quienes tienen miedo al contagio hayan estado sobre-estimulados con la información sobre el COVID-19, o hayan vivido de cerca la enfermedad con algún familiar o amigo. Suelen ser personas que han evitado de manera sistemática el contacto con los demás y las salidas fuera de casa.

Te damos las claves para afrontarlo:

Si no se ataja a tiempo, este miedo puede derivar en problemas de ansiedad, problemas en el estado de ánimo, en el sueño, así como potenciar el aislamiento.
Por eso:

  • Tenemos que aprender cómo funciona la ansiedad y tomar conciencia de que, aunque tenemos la preocupación, la ansiedad y el miedo, estos sentimientos no pueden gobernar nuestra vida, por lo que hay que ir poco a poco; ir realizando salidas, contactos con las medidas de seguridad para reducir niveles de ansiedad y para ir comprobando que nos podemos sentir tranquilos en las diferentes situaciones.
  • El contacto con nuestra familia y amigos es un factor de protección que potencia nuestro bienestar emocional, por lo que hay que encontrar la forma de ir teniendo contacto progresivo con ellos. Para facilitar las cosas, al principio se puede explicar que tenemos cierto temor y que nos sentiremos más cómodos si se cumplen ciertas medidas de seguridad.
  • A nivel cognitivo tenemos que cuestionarnos nuestros pensamientos, no podemos hablar en términos absolutos: “Seguro que si salgo me contagio”, sino en términos flexibles y racionales “Existe la posibilidad, pero si cumplo con las medidas propuestas es poco probable que me contagie”.

Si son nuestros seres queridos quienes sufren este miedo al contagio, debemos escuchar y comprender cómo se están sintiendo, dado que la persona que tiene miedo al contagio, ahora mismo, es probable que solo se sienta seguro en casa o en algún lugar concreto más. Debemos plantearles si quieren que les ayudemos a superarlo y si nos lo permiten, acordar salidas de manera progresiva, empezando por aquellas situaciones en las que se sientan más cómodos. Podemos recomendarles que solo vean las noticias una vez al día y que eviten buscar información en internet y ayudarles a que flexibilicen sus creencias sobre la probabilidad de contagio.

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