Aprende a decir no


En tu día a día es normal que te encuentres en distintas situaciones en las que tus amigos, familiares o entorno te hace una petición, propuesta o te piden un favor. En estos casos nos cuesta decir no, a pesar de que lo que queremos realmente es decir no.

¿Por qué nos cuesta decir no?

  • Tenemos miedo a parecer poco educados o cortantes
  • Tenemos temor a que nuestro entorno se enfade
  • Nos exigimos a nosotros mismos, nos decimos que no podemos decirle que no a un ser querido
  • En estos casos, intentamos evitar la responsabilidad diciendo cosas como “no puedo” cuando realmente es un “no quiero”

Pero ¿qué ocurre si decido decir no?

Decir no, cuando realmente es no tiene muchos beneficios emocionales:

  • Te respetas a ti mismo
  • Eres más sincero, no buscas excusas falsas
  • A corto plazo, haces lo que realmente quieres
  • A largo plazo, decir no, nos ayuda a mejorar nuestra seguridad y autoestima
  • Fomentas con la otra persona una relación de igualdad y respeto

¿Tengo derecho a decir no?

¡Por supuesto! Siempre que te realizan peticiones que te hacen sentir incomodos, peticiones que no te apetecen, peticiones en las que sientes que abusan de tu confianza. Decir no siempre es una opción respetable.

¿Cómo tenemos que decir no?

  • Siempre que quieras rechazar una oferta puedes decir no, te hará ser honesto contigo mismo y con los demás
  • No te inventes excusas, no adornes la respuesta
  • Si al decir no la otra persona se enfada, ten claro que ese enfado es responsabilidad de la otra persona. Las peticiones son opcionales, no obligatorias
  • Si no te convence la oferta del todo, no hace falta que lo primero que digas sea no. Puedes realizar peticiones “prefiero”, “quiero” o “me gustaría más”
  • Si no lo tienes claro, tampoco es necesario decir no, explica que te lo vas a pensar

Decir no, de una manera asertiva y natural, conlleva práctica. Por ello es importante que trabajes con tu psicólogo/a la mejor manera de comenzar, y que utilices las oportunidades del día a día para practicar, y empezar a comprobar que las consecuencias son positivas, y que las respuestas de enfado por parte de los demás son mínimas.

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